Oferta de empleo

Empezamos el blog con una suculenta oferta de empleo de una empresa que no se quiere identificar.

Importante y sobradamente conocida organización dedicada a la logística y distribución de ámbito internacional busca candidatos para cubrir vacante por jubilación forzosa. Empleo estable con contrato fijo y bien renumerado. Sus principales funciones serán la distribución y el reparto de mercancías, contando para ello con empleados a su cargo.

Características del empleo:

  • Contrato fijo e indefinido. Trabajo estable y bien renumerado.
  • Jornada nocturna y a tiempo parcial.
  • Disponibilidad para viajar y carnet de conducir en regla.
  • Vehículo, alojamiento y uniforme a cargo de la empresa.
  • Se requiere amplio dominio de lenguas y don de gentes.
  • Deseables dotes de mando y liderazgo.
  • De trato afable y con facilidad para trabajar con niños y animales domésticos.
  • Se valorará experiencia previa.
  • No es necesaria titulación alguna.

Este puesto de trabajo ha sido facilitado gracias a la mediación del P.T.I. (Luego para que digas que el P.T.I., ladrón, no se preocupa Por TI. De momento ya hemos creado un puesto de trabajo sin tener ni un solo escaño, cuando nos votes: uno detrás de otro (los escaños). O nosotros o el caos).

Fe de erratas: lamentablemente al redactar la oferta hemos cometido un insignificante error de transcripción. Donde pone “bien renumerado” debería poner “bien renoNumerado”.

Sí, el trabajo ofertado es el de Papá Noel, de ahí lo de “bien renoNumerado”. Vamos que tienen numerados los renos para evitar posibles hurtos de los duendes encargados de su mantenimiento.

A continuación, expondré cómo surgió y se desarrolló la idea, de manos del insigne líder del glorioso P.T.I. (yo), de conseguir ofertar este genial empleo:

Un día estaba yo pensando, algo excepcionalmente poco habitual en mí, sobre el tema del pobre Papá Noel. Un pobre anciano con evidentes problemas de sobrepeso y explotado laboralmente hasta la saciedad para satisfacer, en plena vorágine capitalista, las necesidades consumistas de crueles y avariciosos niños de entre uno y once años (cabrones). Al margen que el entrañable y venerable anciano es rojo como todos vosotros, tiene que repartir una ingente cantidad de regalos navideños en apenas una noche (un claro caso de explotación laboral sin precedentes. Creo que los sindicatos deberían haber actuado antes, probablemente la CNT (Congreso Navideño de Transportes)) y que tiene que ir con la lengua fuera (roja también), que hacéis vosotros encima: le ponéis leche y galletas (y luego que está gordo, pero hace falta ser hijos de…). No sólo debe tener el colesterol por las nubes, sino que encima en su noche de mayor actividad su organismo recibe tal ingesta de azúcares, grasas saturadas y ácidos grasos trans, que no sé ni como no acaba vomitando sobre los regalos, los niños y la alfombra persa. Desde luego está abocado al infarto de miocardio y vosotros sois los responsables. Pero no, la jubilación forzosa no ha sido debida a problemas de salud causados por su excesivo sobrepeso (y mejor ni hablo de los pobres renos, que deben acabar con una hernia discal que ni te cuento. Elefantes, esa sería una mejor opción).

A partir de ahí elaboré un minucioso y detallado plan para liberar a Papá Noel del estado de cuasi esclavitud al que le sometéis miserables e infames cabroncetes. Decidí escribirle una carta, que como no quería que llegase junto con la de los demás niños, no envié por correo ordinario. Decía así: “Papá Noel, te espero en la calle. Te voy a dar lo tuyo. Te vas a acordar de mí. De la primera te envío hasta el décimo “. Que mejor que esperarle en la calle, darle el aguinaldo y un abrazo (dos besos no, no nos pasemos) que, seguro que recuerda con especial cariño, para luego acompañarle en el ascensor de la primer hasta la décima planta.

Envolví entonces la misiva en un pedrusco de enormes dimensiones y la arrojé con fuerza a través de la ventana de la residencia habitual del citado Papá Noel con tan desafortunada suerte que le dio a un duende en todo el cráneo (mira, ahora hay otra vacante a cubrir. Todo gracias al P.T.I.). El duendecillo en esos momentos estaba atizando el fuego y en menos de cinco segundos la casa entera ardía pasto de las llamas (ahora hay que renovar la plantilla entera ¡P.T.I., P.T.I., …!). Afortunadamente Papá Noel consiguió huir y salvar la vida para fenecer media hora después de hipotermia (no te jode, a quien se le ocurre salir fuera en pleno Polo Norte). Yo, por si acaso, le iría comentando a los niños que a lo mejor Papá Noel no viene el año que viene.

Gracias al P.T.I. se han conseguido “liberar” varios puestos de trabajo de un plumazo (bueno en este caso de una pedrada y de un incendio accidental no intencionado. Por cierto, encuentro que la carne de reno tiene su punto (A ver cómo le explican esto a los niños)). Todo esto y mucho más gracias al P.T.I. (joder como nos votes no quiero ni pensar lo que va a pasar). P.T.I. (Papá Noel y su Trineo Incenciados).

 

¡Noticia de última hora! Desmantelada, en una operación a gran escala, una banda de ciudadanos de los países del este que actuaban con gran impunidad por todo el territorio nacional dedicándose a “pequeños” timos, fraude de manera masiva y continuada y tráfico y contrabando de mercancías en un claro caso de suplantación de identidad. Las autoridades “comPetetes” acaban con una mafia organizada que se hacían pasar por los Reyes Magos (y en ocasiones uno de los malandrines ni siquiera era negro, que iba de camuflaje). No seeeé yo, a lo mejor alguien debería explicárselo a los críos.

 

¡Última hora! Después de minuciosas pesquisas y de efectuar varias de(   )ten(   )cio(   )nes (tres concretamente) se confirman las sospechas de los investigadores: A.P.R. (Arturo Parece ser de la R.A.E. (Reverte y Amigos. España). Te inculpas Disculpas Arturo. Te voy a dar yo “estólido”, truhan).

 

¡Notición! El ratoncito Pérez, conocido y afamado personaje del mundo del hampa, ha sido detenido y acusado bajo los cargos de allanamiento de morada con nocturnidad y alevosía, sustracción de objetos preciados, atentado contra la salud pública y tráfico de in… in… in… ¿Cómo se dice? Ah sí, tráfico de incisivos. El jefe a cargo de la detención, después de una larga y ardua investigación, sólo hizo el siguiente comentario bastante malhumorado: “¡Se lo tenía merecido por ratón!” (a que al final van a tener que ser los padres los que acaben poniendo los regalos).

Sumamente interesados por el problema y las distintas opiniones al respecto hemos decidido realizar una encuesta entre los e-lectores para sondear la opinión de la gente (que también es verdad que nos importa un huevo con tal de que nos voten).

Que cree usted que se debería hacer en el caso del ratoncito Pérez. Votenos:

  1. P.T.I. Pérez es Tratado Injustamente. Hostiarlo Amnistiarlo.
  2. P.P. Pérez Prisión, por ratón.
  3. P.S.O.E. Pérez Sometido O Enjuiciado.
  4. Un. Podemos. “Ungidos Podemos” salvará a Pérez. “Ungidos Podemos” es una organización de caracter religioso (esto se pone ya demasiado raro).
  5. Ciudadanos, por la liberación inmediata de Pérez.
  6. P.N.V. Pérez No Vivirá, una medida tal vez un poco excesiva, pero bastante racional, no vaya a mutar y a convertirse en superRatón.
  7. PDeCAT. Pérez Deja CATaluña. Al exiiiilio, ratón de mierda.

¿Qué me dices? ¿Qué no te funciona el botón “Votar” (también es verdad que no he puesto ninguno)? Es que acabamos de concluir las votaciones hace cinco minutos (fíjate tú que mala suerte has tenido). De todas formas, que sepas que la encuesta esta amañada cocinada (y encima se nos ha quemado también).

Personalmente creo que el ratoncito Pérez se merece una segunda oportunidad para su reinserción social y opino que toda persona con sentido común debería votar P.T.I. (el número 1.)

Por ti. Por tus hijos. Por recuperar la ilusión perdida ¡Vota P.T.I.! (y por el ratoncito Pérez, no te jode).

¿Qué aún no sabes quiénes somos los del P.T.I.? Pulsa aquí:

El PTI. Proyecto PolíPTIco