Referente a los Monarcas

En un atrevido y arriesgado artículo de opinión desvelamos porque lo de los Reyes es algo obsoleto, caduco, anacrónico y pensamos que debería prohibirse cuanto antes.

Para la realización de este estudio hemos contado con la inestimable colaboración de Arturo Pérez Regente. Arturo dos reinos y un anarco.

Comenzado con el tema que nos ocupa y después de darle muchas vueltas al asunto me dije: “lo de los Reyes está mal pero que muy mal”. En pleno siglo XI, perdón, XXI (me he comido una X (mejor que comerse en CAnarias un añete)) es imposible que tengamos que lidiar con algo que está evidentemente desfasado y además es bastante complicado de entender. Me refiero, como todo el mundo habrá sospechado ya, a la numeración que sucede al nombre de los reyes. No sólo es difícil de entender que se utilicen números “romaños”, como si fuesen relojes de cuco, creando confusión adicional, sino que no sirve sino para menoscabar a algunos monarcas: todos sabemos quién fue Alfonso X el Sabio o Alfonso XIII, pero quien se acuerda de Alfonso XII o de “Alonso” XI. Este sistema sólo sirve para sembrar el caos y la confusión (hombre por lo menos no es anarquista anárquico porque sigue un orden numérico incremental). No quiero ni imaginarme que en el año 2 Millones reine en “EsPasta” el Rey Alfonso MCMXCVIII (joder, no sólo es pronunciarlo, es encima calcular el “numerito”). Tampoco es mi propósito que el Rey (patrocinado por muebles…) se llame Felipe 6.1 Beta 5; en realidad tengo una alternativa mucho más sencilla lógica y razonable (y bastante gilichorras como suele ser habitual en mi sección):

Entre la numeración y las fechas todo se vuelve muy anárquico, caótico e, incluso, gótico, por tanto, porque no eliminar el número de los Borbones cojones. Es sencillísimo de entender: a cada Rey o Reina se le asigna un nombre único e irrepetible siguiendo el orden alfabético de la lista de nombres opios propios españoles: Aarón, Ábaco… o siguiendo ¡por la jota!… Jabal, Jabel, Jacinto, Jacob…  Hay aproximadamente más de 10.000 nombres propios y cada Rey tendría uno único e irrepetible y sería recordado por su propio nombre. Llegados a este punto (.) alguien dirá: “¡que pedazo de cabrón! Ha elaborado un plan maestro para derrocar la monarquía al llegar al último nombre que empiece con Z (sí, desde luego el plan es cojonudo. De aquí a unos 300.000 o 400.000 años la III República. Lo reconozco es un plan brillante propio de una mente privilegiada como la mía). Y dirán: pero hace falta ser… seguro que va por ahí ondeando la bandera “republiguana cuando debería mostrar la “rojIgualDa” (pues si Igual Da, prefiero llevar la bandera británica al grito de “Gibraltar Español”. Es que me gusta tocarlos bien tocados). Para despejar toda duda y dejar de ser sospechoso propongo una nomenclatura que evite el problema en cuestión y que expongo a continuación y sin más dilación:

En vez de dar a los Reyes y Reinas nombres propios (para evitar el citado el complot republicano realizable a tan corto plazo) lo mejor sería nombrarlos alfabéticamente según el diccionario de la R.A.E. (Reyes, empezando por la A,de España) lo que daría para más de 90.000 nombres de Reyes (joder, ya cuando la vida en la tierra se extinga digo yo que ya se les ocurrirá otra idea. A ver si voy a tener yo la culpa de todo). También es verdad que se darían casos, llamémosles, un tanto peculiares como, por ejemplo, en la “R” de:  el Rey Republicano, el Rey Revolucionario, el Rey Rey o el Rey Rojo (y mejor no mencionar en la “A” al Rey Anarquista, en la “M” el Rey Mujer o el Rey Monarca, o en la “H” la Reina Hombre). Vale, de acuerdo, el sistema no es perfecto, pero casi y desde luego muchísimo mejor que el actual. Joder, lo que yo no os arregle.

Este artículo cuenta con el beneplácito del P.T.I. (Partidarios del Trono o del Independentismo, o de lo que haga falta con tal de que nos votes, pedazo de gilipollas (perdón, esto último no debería haberlo puesto, que se me ha escapado)). República o Monarquía: al P.T.I. se la infla y refanfinfla si nos votas en su día y coaccionas hasta a tu tía aunque reine la anarquía en mitad de la autovía y descarrile algún tranvía (excepto el que me trae “la mercancía”).

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