Como hacer un Bloody Mary casero

En la inauguración de nuestra flamante, fragante y llameante (tener bien a mano el número de los bomberos) sección “Recetas Caseras para gente Soltera y Hetera en Espera” nos dedicaremos a dar consejos, recetas y trucos varios para llevar una alimentación sana e irradiada, perdón, variada, sencilla de preparar y, sobre todo, de gran sabor y texturas delicadas por poco dinero (eso espero). (Lo del número de urgencias de la Seguridad Social me parece que no lo he mencionado).

En un país lleno de contrastes de gastroenteritis gastronomía y alimentación no hay sino productos tan nuestros para el buen yantar como la paella y el vino. Y como la tradición y las buenas costumbres marcan se degusta la paella tradicional y el vino se bebe en bota. Pues eso: BOTA P.T.I. (Paella Tradicional Inglesa). De ahí surgió la idea de esta sección.

¿Qué aún no sabes quienés somos los del P.T.I.? Pulsa aquí:

El PTI. Proyecto PolíPTIco

Prosiguiendo diré que esta sección ha sido desarrollada con la inestimable, pero innecesaria, colaboración de expertos de los Boinas Verdes, los Navy Seals y los Casacas Rojas y está basadas en tácticas de supervivencia probadas durante la guerra de Correa, la guerra del planeta de los Simios y la guerra de los Rose. Muchas de las recetas aquí expuestas requieren de microondas de 800W y 23 litros, pero que te crees que llevamos los marines en el macuto pedazo de gilipollas. En determinadas acciones de combate, cuando tu vida está en juego y te ves atrapado por el enemigo, hay que echarle coraje y tener huevos (el entrenamiento de las fuerzas de élite incluye portar una docena de huevos bajo fuego enemigo y, tras desbordarlos por el flanco central y exterminarlos de la manera más horripilante posible por cabrones, que mejor que hacerte una tortilla las finas hierbas sobre sus cuerpos desmembrados como si fueses del Senado). Por no hablar de situaciones de sumo riesgo que requieren el asalto frontal del cuartel general enemigo para hacerte con sus víveres y suministros (no confundir con sus ministros) y capturar su Estado Mayor al completo para luego cocinar sin complejos un guisado de conejo (la salsa y las especias ya te las tendrías que ir a comprar al super de la esquina. Eso sí, como no son del enemigo, deberías pagar con la tarjeta Black (la negra de camuflaje) salvo en una contada excepción: la del “El Vietcong Inglés”, un sitio plagado de rojos que exterminar sin contemplaciones antes de que extiendan el bolchevismo por los 38 continentes. Si te encuentras en este último caso lo mejor suele ser apostarse a la salida e ir aniquilando a los clientes uno por uno mientras salen (probablemente mientras gritan: “¡Libertad para el Conde!”. Malditos marxistas aristocráticos. A Siberia les mandaba yo) para luego tener que ir tomando el edificio planta a planta ante la tenaz resistencia de las dependientas atrincheradas en su interior profiriendo consignas anticapitalistas y armadas con accesorios del infierno, o era de invierno, no del infierno. Tras una sangrienta batalla donde probablemente algunos de tus más curtidos compañeros sucumbirán… en la tentación de llevarse una oferta especial 2×1, por no hablar de los gayumbos con estampado de cuadros, pero bueno vamos a dejarlo estar. Pues eso, tras duros y cruentos enfrentamientos con las dependientas, arrasar el departamento “buques y carrocería” y dejarlo todo bien cubierto de sangre, que mejor que llegar a la última planta y pedir en la cafetería un “chocolate con burros” (los marines no somos unos flojos cualesquiera). Tras esto sólo queda salir y demoler el edificio (por cierto, me parece que no te has cogido el estragón. A ver si el guiso va a quedar incombustible, perdón, incomestible)). Agradecimientos especiales a las “Marinas” el equivalente femenino de los marines, pero con la misma mala hostia y, por supuesto, a “El Vietcong Inglés” que nos cede amablemente el equipo de camuflaje de su colección “los 38 días del rojo” (Roberto Pepino, (Sir) Perceval, Marxista Durruti…).

Y después de esta breva breve introducción hoy mostraré como preparar un Bloody Mary-a (sin sangre, sin alcohol, sin maría y sin farlopa). Ingredientes (se me asciende a teniente):

  • H2O. Agua. Preferiblemente potable, que luego yo no me responsabilizo de nada.
  • Un recipiente para preparar el elixir. A elegir: una marmita (mágica), el fregadero de la cocina, el inodoro…
  • Sal Marina (Marina tate quieta no te me vayas, que me refiero a cloruro sódico obtenido de las aguas del mar).
  • Azúcar de caña (¡METAL!) o de remolacha al gusto.
  • Té al melocotón en polvo para diluir, por ejemplo, de la marca que te han dado (hacen…)
  • Tomate triturado al natural (insisto en lo de triturado).

Agitar todo bien, batir a punto de nieve, y servir. Sí llegados a este punto todavía tienes problemas de estreñimiento sólo tienes que añadir al brebaje un chorrito de detergente líquido (no llegarás ni al pasillo, por no hablar del tresillo).

Bloody Mary

Imagen de un Bloody Mary elaborado por el blót-ero con esmero.

Tras recibir numerosas solicitudes por parte de A.P.R. (Asociación de Parlamentarios Rumanos) no queda sino aclarar que, pese a constantes peticiones de todas partes all around the world, la sección no será traducida a otros idiomas por problemas de agenda (agent problems). This section will not be translated to English. You can learn Spanish very well indeed in my curse (the prophecy): “Spanish for Engines Begginers. The final destruction of the Universe”. For more information: A.P.R. (Asociación de Periodistas de la R.A.E.. Preguntar por Arturo (ahora sí)).